El Ariégeois es natural de la provincia francesa Ariége, de la cual ha heredado a su nombre, situada al sudeste de Francia, en la frontera con España.
Relativamente a su ascendencia, las opiniones divergen entre los especialistas de la materia. Algunos creen que sus antecesores pueden ser los perros blancos y naranja representados en los cuadros de Oudry del Louvre; mientras otros admiten la posibilidad de este resultar de varios cruces entre sabuesos locales y perros de raza pura, como el Gascon de Saintongeios, el Chien d’Artois, el Bleu de Gascogne y el Briquet.
Quizás por no ser considerada una raza perfectamente pura, este perro ha sido conocido también como “Braque du Midi” (o medios blancos), situación que probablemente explica la tímida popularidad que ha tenido en su país.
Su especialidad era la caza menuda (especialmente las liebres) que perseguía, en planicies secas como en las regiones pedregosas de la provincia. Es un cazador ansioso, dotado de un olfato apurado, más ligero y pequeño que la generalidad de los sabuesos.
El Club Gaston Phoebus ha criado el estándar de la raza en 1908 y, cuatro años después, la raza ha sido oficialmente reconocida.
Después de la II Guerra Mundial, esta raza se encontró en una situación grave ya que el ablandamiento en su creación la colocó en un serio riesgo de extinción. En 1964, terminó el registro de las crías Ariégeois en el Livre des Originales Françaises, haciendo una pausa que podría costarle largas décadas de selección y apuramiento.
Con todo, a los años 70, algunos criadores han decidido recuperar los rasgos únicos de esto linaje y reempezar su creación selectiva. Estos esfuerzos se han revelado bastante positivos, aunque este perro esté aún en la sombra del estrellato de algunas razas.
En 1989, los admiradores del Ariégeois se han reunido en Toulouse y, al año siguiente, ha sido criado el Club du Braque de l’Ariége.
A partir de entonces, casi todos los años de la década de 90 eran contemplados con la realización de testes oficiales y participación en concursos.
En 1993, esta especie ha sido reconocida por el United Kennel Club y, tres años después, la Fédération Cynologique ha ratificado su estándar.
Actualmente, esta estirpe ya no enfrenta el peligro de extinción de otros tiempos, pero sigue siendo poco conocida, en su tierra natal como en el mundo.

