Los boyeros han sido una raza de pastores utilizada durante muchos y muchos años para guardar y conducir rebaños de ganado diverso en la Bélgica.
Durante algún tiempo, la clasificación de esta raza no distinguía a las diferentes clases existentes dentro de los boyeros, pecando por ser generalista. La definición de su nombre se da al inicio del siglo XX, cuando se empezó a organizar exposiciones en la Bélgica con el objetivo de apurar las características que diferenciaban los boyeros entre si.
El Boyero de las Ardenas adquirió el nombre de su distrito de origen, en la Bélgica, caracterizado por ser un área de florestas con un clima adverso y terreno irregular. Hecho para cumplir sus tareas en estas condiciones, el Boyero de las Ardenas se mostró un animal resistente, incansable e inteligente.
En 1903, en la exposición de Liège, se descubre Tom, considerado el primero perro que poseía las cualidades ideales en este tipo de raza. En 1913 se creó la “Société Liègeoise pour l’Amélioration du Chien de Bouvier de la Province de Liège et des Ardennes”, que establecería un proyecto del estándar para esta estirpe. Al cabo de diez años, se adopta el texto definitivo en la Bélgica.
Con las dos guerras mundiales, bajó considerablemente el número de ejemplares de esta raza, aunque fuera en ese periodo que se estableció su estándar definitivo. En 1963, este se publica oficialmente a la FCI y a partir de ese momento el interés creciente por esta raza hizo que fueran reunidos los esfuerzos para recuperar su línea de sangre original.

